martes, 27 de junio de 2006

De cómo la mala calidad de servicio me hace salir de quicio

Caso 1: Banco de Crédito

Me encanta el banco de Crédito. Atienden bien, tienen buenos productos. Pero, esta semana me fallaron. No se preocupen, los perdono porque ha sido la única vez.

Llegué el viernes a mi casa y tenía una constancia de visita para la entrega de una tarjeta de crédito. Claro ya se me va a vencer, pero ¿por qué no llamaron antes para coordinar la entrega? Como soy su fan, dije: "bueno... no importa". En el papel decía que debía comunicarme al teléfono tal para coordinar otra vista si es que deseaba que fuera en mi domicilio u otra dirección. Atención las 24 horas, inclusive feriados... Ah genial, pensé... Les diré que mejor me la lleven a la oficina.

Llamo el sábado al teléfono citado y me atiende un chico: "A través de esta vía sólo podemos coordinar la entrega a su domicilio o a una agencia, si usted desea que sea remitida a otra dirección debe llamar de lunes a viernes". "Es que como aquí dice que las coordinaciones son las 24 horas, inclusive feriados y sólo indican este número...", le dije. "Ah, sí pero..." y volvió a repetir su rollo. Grave error de comunicación. Y cuando llamé hoy, luego de dar todos mis datos me dijeron: "Ah... la voy a pasar con el área de coordinación de entrega de tarjetas" , área a la cual tuve que repetir todos mis datos nuevamente... ¿Por qué no dan de una vez este teléfono?

Caso 2: Wong

Lo siento, pero no soporto los supermercados Wong. Hay gente que le encanta y la respeto. Respeto también el hecho de que sea una empresa peruana exitosa. Pero, soy fan de Plaza Vea. Bueno, cada quien tiene sus gustos. Me gusta este hipermercado porque ofrece una mayor variedad de productos, el espacio es inmenso (no me choco con nadie) y el servicio nunca me ha defraudado. Me gusta Plaza Vea porque no tengo que hacer cola para pedir el tocino porque ya viene en paquetitos, porque ellos tuvieron la genial idea (antes que Wong) de que las frutas y verduras se pesaran en las cajas y porque la mayoría de gente va a comprar y no a pasear. Supongo, que tengo el perfil del público objetivo de uno y no de otro. Pero, más allá de eso, no sé si por recontra piña, he tenido varias malas experiencias de servicio con quienes han sido premiados hace poco por ello.

A pedido de Jorge Luis, empezamos a hacer nuestras compras por Internet y el único supermercado que ofrece este servicio es Wong. Accedí, a regañadientes, pues soy bastante fiel a las marcas que consumo, pero ofrecía bastantes ventajas: no tenía que moverme de mi casa, ni ayudar a subir las bolsas. Claro, que de todas maneras debía estar el domingo a cierta hora en mi casa y disponible siempre al teléfono para absolver sus dudas. Hubo un par de veces o más que no llegaron a la hora, bueno ya, los perdono. Una vez me trajeron un producto que no había pedido... bueno... Quizá suene exagerado y quizás sea que llevé muchos cursos de Comunicación Empresarial y me llegan los defectos en el servicio o quizás era porque me habían obligado a ser consumidora de Wong. Hasta que llegó el día en que me sacaron de quicio. Hicimos las compras un día antes y en su página web aparece como horario de reparto de 10 a.m. a 9 p.m. Lo pusimos para las 10, no; 11, no; 12, no; 1... por fin (y no era la primera vez) No me resistí y llamé a preguntar por qué ponían una disponibilidad de horario desde tan temprano si siempre atendían después de las 12... La señorita me dijo: "Es que hay más pedidos antes". ¿Ustedes creen realmente que haya tanta gente que compra por Internet? Yo lo dudo o quizás sea verdad. La verdad, poco me importaba: yo quería regresar a Plaza Vea.

La medicina: ¿ciencia y religión?

Todos sabemos que la medicina es una ciencia, pero hace poco estuve pensando que, a veces, la tomamos como una religión. Me explico...

Hace más o menos un mes, cuando recién tenía 3 semanas de embarazo, el doctor me detectó unos "hematomas" en el útero y me indicó que guardara reposo absoluto por tres semanas. Por supuesto que no dudé de su diagnóstico e hice "amén" (a mí pesar) de lo que él me indicó. Porque le tengo fe, aunque desconocía el sustento científico de su diagnóstico y la seguridad de que su terapia funcionara. Acaté su voluntad.

No faltó gente que me dijo: "Ay, pero si cuando yo estuve embarazada no existían ecografías y pude haber tenido algo y ni me di cuenta" o "el embarazo es algo natural, no es una enfermedad" o "ahora los doctores exageran todo" o "Y, ¿si no le haces caso, crees que realmente pase algo?" o "Ahora los doctores se protegen y piden descanso a las embarazadas por todo". En fin... yo no podía sentir más que indignación. ¿Acaso no estaba bien que le hiciera caso al doctor? Total, más podía perder no haciéndole caso que haciéndolo.

Pero, claro no siempre los doctores aciertan. Y he escuchado decir a mucha gente que ahora con el boom de los seguros y las EPS cada vez son más negociantes. A pesar de ello, muchos de nosotros les seguimos teniendo fe y nos ponemos completamente en sus manos, pues muchas veces hacen "milagros" aunque ignoremos casi en su totalidad los conocimientos que poseen y de cómo estos los llevan a curar. Y casi nunca los cuestionamos. A lo más les pedimos explicaciones sobre lo que nos sucede, a las que ellos tratan de que podamos entender.

Yo no sé si mi doctor exageró o no. No lo creo. Cuando puse algo en duda el tratamiento asignado me dijo muy claramente "Es una amenaza de aborto", por si no lo había entendido bien. Así que sin más le hice caso. Y recé mucho teniendo fe en que Dios me daría la fortaleza y, si era su voluntad, guiaría mi embarazo por buen camino. Y, gracias a mi médico y a Él hasta ahora así ha sido.

domingo, 18 de junio de 2006

Mis papás favoritos

No, no tengo dos papás. Uno de ellos me creó y junto al otro hemos creado una nueva vida.

El primero, en su larga experiencia como padre ha demostrado ser una persona maravillosa y ha logrado en gran parte que mis hermanas y yo seamos lo que somos. Mi padre, mi amigo, es una de las personas con las que quizás he tenido las conversaciones más profundas y espirituales en mi vida. Ha alimentado mi alma con los pensamientos más soñadores y hermosos. Su idealismo y búsqueda de la felicidad ha sido uno de mis motores más importantes cuando empezaba a perder mi inocencia y no quería aceptar ver el mundo como es. Admiro su fortaleza (aunque él mismo dude a veces de ella) para mantenerse fiel a sí mismo a pesar de las difíciles circunstancias que ahora le toca vivir.

El segundo, a pesar de no tener experiencia como padre, sé con certeza que será genial. He visto su emoción cada vez que vamos al médico y puede ver el pequeño ser que hemos creado juntos. He sentido su preocupación cuando un inesperado diagnostico amenazó con destruir nuestra experiencia de ser padres y su alivio cuando este peligro pasó. Sé cuánto se entrega por las personas que quiere y cuanto se afana por todo aquello que significa una novedad en su vida. Quizá algunos digan que decir que ya es padre es adelantarnos un poco a lo que el destino nos pueda tener jugado. Pero ya estamos experimentando el ser padres y tengo fe (la fe que él me empuja a tener cada día) de que este embarazo seguirá su curso y que en unos meses podamos tener a nuestro hijo en brazos.

A ambos, gracias. Gracias por permitirme ser parte de su experiencia de ser padres.

jueves, 15 de junio de 2006

La amistad virtual existe, es real

El cafecito convocado por Vero me hizo recordar sobre un post que tenía pendiente acerca de la experiencia de conocer gente a través de un medio virtual y luego tener un encuentro real con ella. Pues hay experiencias buenas y también las hay malas.

Existen personas que en el mundo virtual son ellas mismas (paradójicamente) y en el mundo real, les cuesta serlo. Aunque tengo la teoría de que esto sucede cada vez menos. Por ejemplo, hace muchos años la mayoría de las personas que buscaban amistad por correspondencia lo hacían porque les resultaba más fácil construir una amistad de esa manera, sin exponerse al esfuerzo de relacionarse con gente en el mundo real o por simple timidez. Ahora creo, que con el avance de la tecnología, ya nadie es ajeno a construir relaciones de tipo virtual con otras personas (y no me refiero a buscar pareja, sino a encontrar gente con tus mismos intereses), pues el perfil de usuario (por así decirlo) ha cambiado. Ahora, todo el mundo usa el internet para comunicarse o relacionarse con otros por diferentes motivos.

Mi propia experiencia como penpal desde hace ya 15 años confirma, en cierta manera mi teoría. Al principio, la mayoría de personas que buscaban amistad vía correo aéreo eran "outsiders", personas tímidas e incluso (temo decirlo) un poco obsesionadas con el tema. Esto no quiere decir que no existían personas interesantes que buscaban conocer sobre todo otras culturas y maneras de pensar, como yo, y de paso entablar una amistad. En el 2003 retomé el tema de los penpals y me encontré con un universo muy distinto de gente. Más diverso, más rico y eso creo que se debe a la apertura de las comunicaciones a través de Internet.

El encuentro con Vero no pudo ser más grato. Y es que hay gente con la que conectas y gente con la que no. Y, curiosamente, esa conexión la sentí desde que leí su blog. Vero es verolindapechocha. No hay vuelta que darle, ni duda que quepa.

De igual manera fue mi encuentro con Marta, mi amiga española por correspondencia, a quién pude conocer en abril. Ya son tres años en que intercambiámos emails y muchas veces creo que nunca he llegado a "conversar" tanto con algunas de mis amigas como con ella. La experiencia fue de lo más natural. Apenas nos vimos fue como si nos hubiéramos visto ayer. Realmente inolvidable. No sentí como si fuera una extranjera, sino como a una amiga. La amistad virtual existe, es real.

viernes, 19 de mayo de 2006

Mi segunda mamá

El domingo me acordé de mi otra mami, mi segunda mamá; y hoy se me ocurrió rendirle un pequeño homenaje.

Patty llegó a mi vida cuando tenía apenas un año y medio. Mi mami la encontró en una agencia de empleos a la que Patty había ido de casualidad para acompañar a una amiga. Algo especial vio mi mamá en Patty y le ofreció trabajo. Ella recién había llegado a la capital y vio en la oferta de mi madre una forma de empezar a ayudar a su familia desde la distancia.

Patty y yo éramos inseparables. Mis padres trabajaban muchísimo y, además, eran muy jóvenes: si no estaban ocupados con las dos publicaciones en las que participaban (el semanario hípico La Cancha y el festivo Monos y Monadas) salían o se reunían con sus amigos. No los culpo por eso, todo lo contrario... me parece fenomenal que no se hayan privado de vivir su edad como debían. Y a pesar de que sí me dedicaban tiempo, era inevitable que yo parara más momentos con Patty.

Patty era estricta: no dejaba que me pare de la mesa si no terminaba de comer, se fijaba que hiciera mis tareas sin ver tele, me enseñaba a hacer algunas labores de la casa, debía estar pulcrísima y me obligaba a regresar a una hora exacta si me iba a jugar con mis vecinas. Pero, por otro lado, era muy cariñosa y siempre me defendía ante cualquiera, incluso si veía que mis padres eran injustos conmigo.

Me aguantó muchísimo durante mi adolescencia, pues ya no estaba dispuesta a cumplir su estricto programa. Rebeldía, le dicen. Pero con mucha sabiduría supo que debía dejar pasar a la madre para dar paso a la amiga. Su sabiduría y valores calaron en mí profundamente. Gran parte de la persona que soy hoy se lo debo a ella y agradezco inmensamente que haya estado en mi vida. Patty es una persona tan correcta y entregada a las personas que quiere... esa clase de personas que así nomás uno no encuentra.

Luego de catorce años con nosotros, nuestra Patty se casó. Yo me alegré muchísimo por ella, pero me dio también mucha pena que se fuera. Pronto tuvo su primera hija y me nombró su madrina. No me podía sentir más honrada.

Siempre nos visitaba, hasta que un día llegó para decirnos que se iba a España. Necesitaba darle un mejor futuro a sus hijos. Yo sabía, por lo luchadora y trabajadora que es, que le iba a ir bien. A los tres años de su partida me encontré con ella en Madrid. Fue en encuentro de aquellos tipo "Vale la pena soñar". Me sorprendió con un hermosísimo saco de cuero y piel... qué se creen. Le estaba yendo muy bien. Este año sus hijos se han reunido finalmente con ella. Misión cumplida.

Patty no sabes cuánto te extraño y necesito. No es lo mismo cuando sientes que el cariño y consejos de tu segunda madre están lejos. Espero que tu hija pronto te enseñe a usar el chat para poder conversar más seguido. Te quiero mucho.

lunes, 8 de mayo de 2006

¡Tembloooorrrr!

Creo que uno de los fenómenos que más alteran mi sistema nervioso es el temblor. Y, por desgracia o suerte, tengo un sentido desarrollado para sentir temblores en el instante en que estos se inician... aun esté experimentando un sueño placentero.

Creo que esta habilidad la heredé de mi mamá. Nunca se borrarán de mi mente las imágenes de ella volando por las escaleras mientras avisaba a todos: ¡Temblor, tembloooorrrr! La que más recuerdo es aquella en que, aún con un yeso en la pierna, bajó sentada cada una de las escaleras y fue la primera en llegar al primer piso. Nunca dudé de su método y seguridad por escapar del peligro y las asumí como propias. La actitud que asumía mi padre, quien permanecía inmóvil ante cualquier temblor, me parecía inconcebible. Siempre ha sido un hombre tranquilo, sosegado y espiritual y yo pensaba que era su particular y extraña forma de canalizar el temblor. No entendía cómo no lo ponía nervioso. Aún hoy en día no entiendo a la gente que ni se inmuta ante un temblor... aunque admiro la tranquilidad y parsimonia con que asumen el asunto.

Hoy yo sentí el temblor. Duró unos breves segundos, pero fue suficiente. De un salto me paré y estaba a punto de iniciar la carrera cuando terminó. En este súbito movimiento mi pie topó con el plato con rastros de brownie que había dejado mi hermana estratégicamente en el suelo. No me quedó más que reirme. Ahora que estoy casada, JL no me deja correr como antes y se lo agradezco... aunque casi siempre tiene que salir corriendo detrás de mí. Lo sé: no es sensato correr ante un sismo... pero, mi tendencia a pensar que estos acontecimientos se convertirán en un peligro mayor activan mis piernas antes que a mi cerebro.

domingo, 30 de abril de 2006

A veces, me resisto a la tecnología

Nadie puede negar que los nuevos avances tecnológicos, además de hacernos la vida más fácil, nos brindan herramientas maravillosas de comunicación, como los blogs por ejemplo.
Mi esposo es un geek empedernido y no soy ajena a todas aquellas herramientas tecnológicas que quiere experimentar. A pesar de mi resistencia a cambiar, siempre termino cediendo y dando una oportunidad a sus novedades. Algunas de ellas, como el bloglines (página en la que uno puede escoger sus blogs favoritos, guardarlos como feeds en un folder y leer los nuevos post en un mismo sitio), o el Odeo (lo voy a usar con todas mis penpals) me parecen alucinantes; pero otras, a pesar de que intento usarlas, me resisto a reemplazarlas por mis tradicionales formas.

La última que recuerdo es 30boxes, un calendario en línea para organizar tus actividades y reuniones y con la posibilidad de compartir algunas entradas con tus amigos o familiares. Suena bien y para muchos debe ser super práctico. ¿Para mí? Desde que entré a la universidad mi agenda es una extensión de mí, unida por un cordón umbilical, por así decirlo. Claro, no puedo dar fe de que realmente sea efectiva, pues suelo olvidarme de las cosas que tengo que hacer aunque estén apuntadas y destacadas con resaltador fosforescente. Pero, siento la necesidad de tener una agenda. Me encanta. Quizá por mantener las tradiciones. Mis tradiciones.

La otra ventaja tecnológica que me viene a la mente es la posibilidad de tomar fotos con cámaras digitales y grabar las miles de fotografías en un CD o la PC. La idea de tomar infinitas fotografías en una cámara digital me parece genial. Pero, nadie me puede quitar el placer de mirar las fotografías en un álbum de fotos. Me resisto a que mis recuerdos sean virtuales, deben concretizarse en un pedazo de papel fotográfico. Quizás soy anticuada para estos tiempos qué voy a hacer.

sábado, 29 de abril de 2006

Meloso romanticismo

Me encantan los conciertos. Y este jueves no podía perderme la oportunidad de asistir a uno gratis, aunque no conociera muy bien a los cantantes. Una amiga se acercó a mí un día antes y me ofreció dos entradas. ¿Qué le iba a decir? Que iba a ir por supuesto. No sólo por agradecerle tan desprendido gesto, sino también porque me moría de ganas de des-estresarme un poco.

A mi esposo no le dije que se trataba de "El Festival del Amor" organizado por radio Corazón, porque sino le daba un soponcio. Su idea del romanticismo se basa, como él dice, más en las acciones que en decir palabras bonitas y mucho menos en melosas letras de canciones. Pero, claro que accedió a ir conmigo... y esa es la forma de dejar ver su ser romántico a través de una acción.

La entrada decía que el show empezaba a las 7 de la noche. Como buenos peruanos, y sabiendo que nuestras entradas eran VIP, llegamos a las 7 y media. Total, pensaba yo, estos tipos no son tan conocidos y no creo que haya mucha gente. Tamaño error. Nunca había visto una cola tan larga en mi experiencia con estos eventos. Lo peor de todo es que no recibimos trato VIP. Digo, si compras unas de esas entradas no es sólo porque quieres estar más cerca del escenario, sino también porque quieres evitar las colas. Pero bueno, no podía quejarme porque no había pagado un sol, pero igual me daba cólera. Pues, en afán quizá democrático, los organizadores nos pusieron a todos en una sola cola y dejaban entrar por grupos. En fin, a esperar no más.

Un chico argentino llamado Axel empezó el concierto. Su primera canción me parecía haberla escuchado alguna vez en Ok Tv, cuando la pongo como música de fondo mientras hago otras cosas. Iba bien hasta que cantó una canción dedicada a su hermano que había perdido a sus hijos siameses cuando eran bebés. No es que sea insensible, pero fue demasiado drama. Creo que esos temas son tan personales y dolorosos que no deberían ser cantados, pero bueno...

El siguiente en cantar fue Alberto Plaza. Qué bueno. Genial. Aunque tampoco soy una fan de él, las letras de sus canciones son deliciosas. Hasta Jorge Luis se mandó cantando una de comienzo a fin. Una que yo nunca había escuchado, pero que según él era una clásica de los Convivios. ¿Alguien los recuerda? Encuentros de jóvenes de colegios católicos, cuyo objetivo en mi caso (que vengo de un colegio de mujeres), era interactuar con chicos de otros colegios.

Finalmente llegó el plato fuerte del concierto para la mayoría de los espectadores (lo digo por la intensidad de los gritos de las miles de fans): Sin Bandera. Irónicamente su canción más famosa, esa que dice "Buenas noches, mucho gusto, eras una chica más..." la recuerdo porque la cantaron dos de mis concursantes favoritos de la española Operación Triunfo (como extraño ese programa). En fin, se mandaron a cantar canciones desconocidas durante largo rato. La gente empezaba a conversar y se desconectaba del concierto. Hasta que por fin cantaron las canciones conocidas. Bueno, las tres que yo conocía. Jorge Luis me había dicho que saliéramos del estadio antes de que acabara el concierto, para no salir con toda la marea humana. Pero, yo me negué. No había esperado una hora en la cola y aguantado casi 45 minutos de música desconocida por gusto. Tenía que cantar aunque sea una de las conocidas. De todas maneras, salimos mientras terminaba por entonarse la última canción. Qué raro, habían dejado la más conocida para el final.
Y así, salimos y tuvimos que caminar varias cuadras para pagar a un taxista "consciente" y no aprovechador. Regresamos a nuestro depa y claro, bañados de meloso romanticismo. Inevitable.

jueves, 13 de abril de 2006

¿Quién se lanza?

Ayer en un periódico local salió este aviso. Ya nada me sorprende.


¿Qué querrá decir con antecentedes democráticos? ¿Que haya votado en las últimas elecciones? ¿Vocación de servicio? ¿No la tienen acaso, con todo el respeto, desde los chicos que atienden en los fast-food hasta los militares? ¿Honestidad comprobada? ¿Cómo piensan demostrarla?

Yo creo que todos aquellos que quieren incursionar en la política deberían hacer carrera política. Y en ese punto aplaudo la iniciativa -quizás naïf, quizás valiente, quizás marketera- de la Universidad Católica por incluir la carrera de Ciencias Políticas.

Los políticos, también deberían pertenecer a un partido. Y que estos no sean instituciones que se hacen y deshacen dada la coyuntura electoral. Por último, deben contar con obras concretas que demuestren su eficiencia. No aceptar improvisados. ¿Ustedes qué piensan?

miércoles, 12 de abril de 2006

Crisis de peruanidad

Los resultados de las elecciones en Perú me invadieron de desanimo. Hasta ahora no puedo creer que nos esté sucediendo esto. Incluso he llegado a dudar de mi identidad como peruana. No lo entiendo. No quisiera sentirme así. Los peruanos son un enigma para mí.

Mi identidad como peruana, pienso, se funda sobretodo en el brillo y desarrollo que lograron nuestros antepasados y todas las maravillas que nos legaron. De ello me siento orgullosa. Y más contemporáneamente hablando, de la tenacidad y creatividad de muchos peruanos por salir adelante. Sin embargo, ¿por qué nuestros representantes no pueden tener un poquito de lo primero y lo segundo? Y lo peor de todo. ¿Por qué se empeñan en elegir personas que no cumplen ni siquiera por asomo con ello?

Y ahora, ¿qué esperanza podemos tener de lo que puede llegar a ser el Perú?

domingo, 26 de marzo de 2006

Por el día del teatro

Mañana, en muchos rincones del mundo, artistas y espectadores honrarán a uno de los más grandes artes: el teatro. Es increíble que esta forma de expresión humana cuyo origen se remonta a varios siglos antes de Cristo, perdure. El teatro nunca pasó y asumo no pasará de moda. Y es que nunca fue una moda.

A pesar de que las necesidades y motivaciones del ser humano hayan "evolucionado" este arte mantiene su esencia y no ha cambiado mucho. Sigue reflejando cómo fuimos antes, cómo somos ahora y quiénes podremos llegar a ser en el futuro. No se ha visto afectado por la espectacularidad del cine o la televisión y quizá por eso mismo sigue atrayendo a tantos espectadores. Quizá por eso también, se preocupa más en profundizar los personajes y en la historia más que en cualquier otro detalle. Su lectura llega a ser más compleja para el espectador y eso también es atractivo, pues los mensajes que comunica se quedan más tiempo en nuestra memoria. Nada comparado con el mosaico de imágenes inmediatas que proponen los medios audiovisuales modernos. Sin menospreciarlos, por cierto.

La semana pasada me reencontré con el teatro y fue una experiencia emocionante. No sólo porque hace mucho tiempo que no participaba de una historia tan bien contada, sino también por el fantástico desarrollo de los personajes más allá de la acción. A pesar de que su contenido refleja el lado quizás más sordido y oscuro de la naturaleza humana, alguien tuvo la valentía de expresarlo y hacerlo público, de dejar huella de cómo es o puede llegar a ser alguien hoy. Y lo más importante: de generar emociones respecto a ello y de pensar en torno a ello.

Así que festejemos el teatro y también agradezcamos que aún existe. Vayamos al teatro.

lunes, 20 de marzo de 2006

¿Ingenieros comunicadores?

El fin de semana mientras revisaba las oportunidades laborales en la web de la Universidad de Lima, me di (una vez más) con la desagradable sorpresa de encontrar un aviso como el siguiente: “Importante empresa de telecomunicaciones busca analista de comunicación. Dirigido a egresados de las carreras de Ingeniería Industrial y Administración. Funciones: Promover estrategias de comunicación interna, elaboración del boletín interno, etc…” Sin ánimo de ofender a los ingenieros industriales (mi esposo lo es, así como muchos de mis amigos y parientes), no puedo entender cómo una “importante empresa” no puede saber que quienes tienen las competencias para ejercer ese tipo de puesto son los comunicadores: nosotros pasamos cinco años estudiando para eso.

Indignada le comenté el hecho a mi esposo y él mismo me dijo: “Si esta empresa está pidiendo a un egresado de estas carreras para el puesto significa que es una empresa que está en la calle y a la que no vale la pena que postules”. Lo triste e inaudito es que no es la primera vez que veo un anuncio así. Y bueno, antes solía sorprenderme que convoquen a ingenieros industriales para puestos de marketing, pues sé que el único curso de marketing que llevan es “Fundamentos de Marketing”, frente a aproximadamente los diez cursos que llevamos los comunicadores en Marketing y Publicidad. Claro, quizá esté en algo justificado su inserción en este tipo de funciones porque el marketing es un campo más amplio. Pero que específicamente asuman funciones de comunicadores eso sí es demasiado.

Muchas veces me pregunto a dónde pretenden que nos ubiquemos los comunicadores. En mi caso, me especialicé en Marketing, Publicidad y Comunicación Empresarial. ¿Cómo competir contra empresas que piensan que egresados de otras especialidades pueden hacer nuestra labor?

viernes, 17 de marzo de 2006

¿Médicos por naturaleza?


Hoy, mientras almorzaba con mis compañeras de trabajo, entró en discusión el tema de las prácticas populares de curación. Respetables y de comprobada efectividad en algunos casos; polémicas, en otros.

Muchos de nosotros, cuando éramos niños, servimos de conejillos de indias para que nuestras madres experimenten con dichas prácticas. ¿Por qué recurrir a ellas en vez de acudir a un médico? Quizás por una inclinación instintiva de protección. Quizás porque inconscientemente quieren ser las agentes del cambio de estado. Quizás porque es una manera de mantener viva las tradiciones de la familia, de la localidad. Quizás nunca lo sabremos hasta ser padres.

Teóricamente los padres no buscan causar daño a sus hijos; sin embargo, muchos deciden aplicar técnicas que alguien con espíritu curador les recomendó en sus hijos. Una de las que me llamó la atención el día de hoy fue la de aplicar “Brasso azul” para escaldaduras de bebés. Tal vez algunos de ustedes, como yo, nunca han escuchado de esta sustancia. El brasso azul es un limpiador de superficies, mayormente metálicas. He buscado en Internet qué sustancias lo componen, pero no las he encontrado. De todas maneras, si fuera madre dudaría de colocar algo con la función anteriormente descrita para curar una escaldadura.

Cosa distinta, pero aún polémica, resultan las consabidas “yerbas curativas” o la ahora muy popular medicina natural. En un artículo de geosalud.com se indica que en Inglaterra, un sondeo efectuado por una organización a 28.000 consumidores descubrió que 80 personas de cada 100 habían recurrido a alguna forma de medicina complementaria. Pueden ingresar a wikipedia.org y leer más sobre este interesante tema. Algo que resulta interesante es que las distintas
jurisdicciones difieren acerca de qué ramas de la medicina alternativa son legales. ¿Por qué difieren? Muchos médicos “convencionales” se oponen al uso de estas alternativas de curación, pues no existen suficientes estudios probatorios de su eficacia.

No puedo negar que algunas veces yo he recurrido a tomar yerbas o seguir ciertas técnicas de medicina natural para resolver molestias. Por ejemplo, el mate de orégano para aliviar los cólicos menstruales. Mucha gente en el mundo, y cada vez más, recurre a prácticas como esta. ¿Por qué? ¿Se ha perdido la confianza en la medicina convencional? ¿Ha subido el ego humano de ser el que resuelve su propio destino? ¿Responde a una búsqueda por revalorizar técnicas ancestrales y propias como una defensa ante la globalización? Quizás estoy desvariando.

miércoles, 15 de marzo de 2006

Bienvenido a Gringolandia

Debo admitir que EE.UU nunca fue un destino soñado de viaje para mí. Aún no sé si fue por pose o por convicción, ya que hablamos con sinceridad. La cuestión es que durante años me negué a visitar, ni siquiera en sueños, ese país.

Pues bien, forzada por algunas circunstancias familiares tuve que dejar de lado la pose y hacer todo lo posible por ir. Lo primero a lo que debía enfrentarme era parte de aquello que rechazaba, esta vez sí por convicción: el pagar 100 dólares para que los gringos me dijeran si era digna de ingresar a su país. Sin ninguna ilusión me acerqué a la embajada y ante mi sombrío asombro me dieron la visa. Creo que fue mi apatía y poca preocupación por responder a sus preguntas lo que los convenció de que yo no quería quedarme en su país. No puedo negar que la noticia me alegró.



Me encanta viajar y si tuviera más plata; pero sobretodo más vacaciones, lo haría. Llegar a EE.UU fue... interesante. Recuerdo que una amiga me dijo antes de viajar: "Oli, a ti te va a encantar". No sé de dónde lo sacó, porque yo estaba segura de que no me iba a impresionar, pero al parecer esta amiga me conoce muy bien. Miami me encantó: una ciudad moderna, ordenada, limpia, con playas muy lindas... Los gringos: prácticos, despreocupados por su apariencia (felices y tranquilos)... Y como estaba de visita en Miami, no pude dejar de visitar Disney: un viaje de regresión a mi niñez justo y necesario. Mágico.

En resumen, tanto orgullo y prejuicio para qué. No hay que negar la experiencia de mutar, de moverse, de cambiar y, sobretodo de aceptar ciertas verdades.

lunes, 13 de marzo de 2006

Antes impuestos, ahora devueltos


El viernes pasado visité la Sunat con mi mejor sonrisa. Toda una novedad. Y es que esta vez no iba para hacer un trámite engorroso, sino uno muy agradable: la devolución de parte del dinero de los impuestos que pagué durante tres años. Sé que suena quizás algo surrealista para algunos, pero es cierto y yo lo he presenciado en vivo y en directo. Una sensación que por un momento llena de esperanza y te hace olvidar todas las cosas que funcionan mal en este país.

Hace unos meses, una compañera de trabajo me contó que había realizado el trámite de devolución y muchas de nosotras la escuchamos incrédulas. Y es que casi todas habíamos experimentado la confusión que generaba profundizar en temas tributarios: leer la inmensa cantidad de información por la web, intercambiar dudas, escuchar a los orientadores de la institución desorientarnos...

A pesar de todo ello algunas, ayuda de contadora de por medio, decidimos lanzarnos... Total no había nada que perder. Estábamos en la misma situación: habíamos sido, en muchos casos, obligadas a que nos retengan los impuestos de nuestros recibos por honorarios y nuestros ingresos anuales no sobrepasaban el monto mínimo de ley o si pasaban el monto de impuestos a pagar era menor del que nos habían retenido.

Ahora agradezco haber confiado en esta institución a pesar de la mala reputación que tienen otras entidades en el Estado. Sí se puede.

viernes, 10 de marzo de 2006

¿Día de la mujer?

Hace dos días celebramos el Día de la Mujer. En mi oficina, donde el 80% o más somos mujeres, una a una nos abrazamos y celebramos el ser celebradas pero, ¿realmente deberíamos sentirnos tan entusiasmadas por esta fecha? Luego de la euforia inicial (a quién no le gusta ser celebrada), viene la pregunta: ¿Y por qué no hay un día del hombre? Digo, en pos de la tan manoseada igualdad de género.

En todo caso, no se puede negar la constante labor de la mujer para luchar por la igualdad de derechos y por ser gestora de cambios. Tan dura, constante y fructífera ha sido y es su labor que desde 1909 las mujeres han instaurado un día para celebrar sus triunfos, logro que no han tenido los varones. Ojo, no soy feminista.

Hoy en día nadie puede negar el espacio que ha ido ganando la mujer en los campos laboral y político. Ya existen algunas mujeres que ejercen como presidentes y muchas más como grandes empresarias. Un reciente estudio de la Universidad de Lima revela que un 46.2% de la población piensa que las mujeres trabajan mucho mejor que los miembros del sexo fuerte. Sin embargo, el 87.5% de los encuestados considera que aún hay discriminación. Lamentable. Así que hermanas ha seguir luchando. O mejor dicho, trabajando, compartiendo, creciendo. Y por qué no, seguir celebrando si queremos el Día de la Mujer.

jueves, 9 de marzo de 2006

Braces

Ir al dentista me relaja. Aquella silla que muchos temen es, para mí, una invitación a adormecerme de la forma más placentera. Es por ello y porque la prima de mi esposo me ofreció hacerme un tratamiento de ortondoncia a muy buen precio que accedí a hacerlo.

El primer día fue realmente doloroso. En todo sentido. Lo más frustrante es no reconocer tu sonrisa en el espejo. Y la total e irreconocible nueva expresión de tu rostro. Lo segundo es soportar las heridas que se forman en las paredes de tu boca: reacción inmediata de rechazo a algo ajeno. Recuerdo que el primer día lloré y debía alejar la idea de coger un alicate y yo misma quitarme los fierros uno a uno. Pero resistí. Otro tema, bastante doloroso para mí, fue el no poder comer las cosas que más me gustaban: un buen bisteck, una hamburguesa, maní... Mis dientes simplemente habían perdido la fuerza para masticar. Y la pericia para besar desaparecía al no poder juntar los labios...

No me he llegado a acostumbrar a tenerlos. No me ha pasado lo que a otras personas "Vas a ver que con el tiempo, ni cuenta te das que los tienes puestos". Tuve que esperar seis meses para volver a comer una Bembos y eso, así de fácil, no se perdona. Aún así, ha valido la pena. Mis dientes se ven mucho mejor e incluso mi sonrisa es más agradable que cuando no tenía braces. Sólo espero poder ver el resultado final dentro de aproximadamente seis meses. Paciencia.

Todos vuelven...

Regreso hoy, renovada. Y ya era necesario. No puedo creer que no haya escrito nada desde aquel 14 de agosto en que me animé a tener un blog. Flor de un día, dirían. De nada sirve tratar de recordar qué pasó y de qué forma transcurría el tiempo mientras esto estaba detenido. Y aunque el año pasado fue muy agitado para mí laboralmente hablando, de cierta forma me puse a mí misma entre paréntesis. Muchas cosas pasaron tan rápidamente y ninguna a la vez. Pero este 2006 ha empezado bien. Esta es una forma de hacerlo evidente. Una forma necesariamente concreta, para sentirla real.

domingo, 14 de agosto de 2005

Pen pals

Por definición, un pen pal es un amigo por correspondencia. ¿Cuándo se inició en el mundo el pen paling, es decir el encuentro masivo de personas que busca amistad por correspondencia? Estuve buscando en Internet este dato, pero no lo encontré. Así que si alguno de ustedes lo sabe o lo encuentra, me avisa... Mi única sospecha es que este fenómeno se desarrolló más dentro de los países del llamado antiguo bloque comunista y en Alemania oriental, sobretodo. Los alemanes cultivan muchísimo el pen paling. No debe ser casualidad que hayan tenido la necesidad de hacer amistad y conocer realidades distintas y "viajar" a través de postales a otros países viviendo bajo las circunstancias en las que vivían. Pero, ojo esta es sólo una teoría muy personal. Otro dato curioso es que los finlandeses también se encuentran entre los que más cultivan el pen paling. ¿Su ubicación geográfica será un motivo? Lo dudo, pero es lo único sensato que se me viene a la mente.

Aunque el origen del pen paling es desconocido para mí, esta forma de comunicarme con el mundo ha sido una actividad que ha cubierto largas horas de mi vida.

Todo comenzó cuando estaba en 3ero. de media y mi profesora de alemán (la inolvidable Frau Diana) nos preguntó si queríamos intercambiar correspondencia, en alemán por supuesto, con chicos de un colegio en Hildesheim. Fuimos pocas las que respondimos a ese llamado a explorar otra cultura e iniciar una amistad, que ahora llamaríamos virtual.

Al poco tiempo, recibí mi primera carta de Sabine, una chica de este colegio en Hildesheim. No podría describir la emoción que sentí al recibir la carta. Me gustó tanto intercambiar experiencias, dudas y datos sobre ambas culturas con Sabine que decidí tener más amigos por correspondencia. Así encontré un espacio, hoy desaparecido, en el diario El Comercio para personas que querían tener pen pals. Escribí a algunas personas y luego, mi mamá me convenció de que coloque un anuncio. Recibí muchísimas cartas y así fui aumentando mi grupo de pen pals.

Al cabo de un tiempo, una carta con un destino totalmente exótico arribó a mi casa: era de Nueva Zelanda. Hasta ahora no había pasado de Perú y Alemania. La amistad que inicié con Glenn, quien había leído mi anuncio en El Comercio, aún se mantiene. Luego, vino el anuncio en la revista alemana Bravo. Mi mamá, otra vez, me convenció para que mande un anuncio en busca de pen pals en la sección dedicada a ello en la revista. Le dije que nunca me publicarían, que nunca había visto un anuncio de alguien de Latinoamérica. Me dijo que intente y así lo hice. Mi anuncio salió publicado en el primer número del año 1992. Luego de un tiempo, empecé a recibir las respuestas. 10, 20, 30 cartas... ¡Llegué a recibir cerca de 2000! Y me encontré con un dilema terrible porque quería responder a todos! Escogí 80, los reduje a 50 y con el tiempo quedaron 20. Tenía 15 años.

Al entrar a la universidad muchos de nosotros, mis pen pals y yo, empezábamos una nueva vida y teníamos menos tiempo para escribir... algunos se mudaron y perdimos el rastro, otros... no sé qué pasó... y así quedaron pocos: los más íntimos. En el 2003, caí por casualidad a una página de pen pals en la web y decidí regresar. Ahora tengo alrededor de 40 pen pals. Es una experiencia increíble conocer a tanta gente, compartir experiencias, dudas... conocer sobre otras culturas.

Aunque se podría pensar que el e-mail ha desplazado al correo tradicional, mi experiencia como pen pal demuestra lo contrario. El pen pal tradicional escribe cartas a mano y no gusta mucho de recibir e-mails (aunque también he hecho grandes amistades a través de este medio). El e-mail anula la maravillosa experiencia de recibir una carta por correo. De leer una carta escrita a mano en un papel carta con diseño. De recibir estampillas (porque casi todos los inmersos en el pen pal world por defecto son coleccionistas de estampillas). De sentir las texturas y olores de otros lugares (aunque esto es más psicológico que real).



Verbum

Hace algunos años escribía poemas. Llegué incluso a publicar algunos en la revista del Taller de Poesía de la universidad. ¿Por qué no sigo escribiendo poesía? Es una pregunta que todavía soy muy cobarde para contestar. Quizás porque aquellos "demonios" que mi profesor del taller deseaba que explore en aquellos años, están escondidos en algún lugar que no quiero encontrar... todavía. Algunas veces he intentado retomar la escritura de poemas, pero en esas ocasiones no logro encontrar las palabras. Quizás llegará el momento en que ellas me encuentren, pero eso no sucede todavía...

Ellas hablan
con plumas de acero
enredándose entre sus abismos

Silenciosas
oscurecen sus gemidos
opacados por la ausencia

Veo gotas de alegría
congeladas en sus ojales
y
me conmueven
sus sonrisas de piedra
porque ellas son mi palabra
y yo soy ellas.