lunes, 26 de marzo de 2007

Recordando apagones


Hace un par de semanas quise prender la luz del baño y no funcionó. Mi primera sospecha natural fue pensar que se quemó el foco, la segunda que se habían quemado los plomos. Ya me había olvidado sospechar de algo que era pan de casi todos los días hace años: un apagón.

Los apagones en la época del terrorismo eran sorpresivos, pero cotidianos. Seguramente en ninguna casa faltaban velas o linterna; tampoco radio a pilas para escuchar las novedades via RPP. Los escolares hacíamos las tareas a la luz de las velas y a falta de terma, se hervía agua para el baño. Nada de esto se extraña con nostalgia.

Luego vino el racionamiento de luz. Los limeños nunca olvidaremos aquellos años mozos en los que existía. ¿Qué era esto? Simplemente que habían horas afortunadas durante el día en las que podíamos disfrutar de luz eléctrica. Todos esperábamos ansiosos la notificación que llegaba a la casa indicando cuándo no dispondríamos de luz.

Pero, no deberíamos quejarnos, la falta de luz eléctrica nos obligaba a exprimir ideas de la cabeza para pasar el tiempo sin aburrirnos. Yo tuve que ingeniármelas para poder sobrevivir a una hepatitis en plena época de racionamiento de luz. En las mañanas, leía, hacía geniogramas, escuchaba radio a pilas, escribía, jugaba con mis hermanas (todavía no iban al colegio)... pero igual me aburría soberanamente. Por las noches, era más divertido. Casi todas las noches mi papá sacaba su guitarra y sus cancioneros e improvisábamos un karaoke unplugged. Así aprendí muchas canciones de los Beatles, Paul Anka y muchas otras del recuerdo. ¡Cómo nos divertiamos! Quizás sea lo único por lo que añoro, a veces, los apagones.

Créditos foto: Ginle Cubillas Arriola @ http://www.bitacoracubana.com/artesplasticas/portada.php

lunes, 5 de marzo de 2007

¡Qué bonita familia, pero qué bonita familia!

¿Se acuerdan de esa frase de la serie de televisión "Mi secretaria"? Hoy leí con tristeza que el actor 'Pompín' Iglesias, que hizo famosa a esta frase, ha fallecido.

Mientras leía esta noticia tuve un viaje de regreso a mis vacaciones de verano cuando era niña en las que no sé por qué me encantaba ver esta serie. No creo que fuera un programa dirigido a los niños, pero a mí me fascinaba. Siempre me alegraban el día Lupita, "la secretaria" tan responsable y romántica; la agresiva 'Pelangocha' que casi siempre "maleteaba" al jefe y este la amenazaba diciéndole "te voy a reportar, te voy a reportar", la telefonista Judy; pero sobretodo el graciosísimo hermano de Lupita 'Cesarín', asistente del jefe Caritino Estudillo y Picoy.

Ni siquiera me acuerdo muy bien cuál era la trama de esta serie, ni la historia detrás de cada uno de sus personajes, pero agradezco todavía poder saborear el recuerdo de las carcajadas y buenos momentos que me dio.

Les dejo este video para que recuerden conmigo.

Una bolsa persuasiva

Punto para Ripley.

Cansada de ver los mismos encartes de siempre que vienen en el periódico, ayer me sorprendió gratamente una forma de hacer publicidad distinta: una bolsa de Ripley que ofrecía comprar todo lo que cabía en ella con el 20% de descuento.

Como, entre otras cosas, estudié publicidad en la universidad suelo ser bastante crítica con la forma en que se hace publicidad acá. Debo confesar, con un poco de tristeza, que pocas campañas me sorprenden ultimamente, así que ver esta bolsa fue como una brisa de aire fresco, bastante reconfortante.

A fin de cuentas, el objetivo de la publicidad es persuadir creativamente a la gente a que compre un producto o una idea y esta me parece una original y magnífica forma de hacerlo.

viernes, 23 de febrero de 2007

Orgullo de hermana-mamá

Días antes del examen de admisión PUCP
-Mami, hace unos días soñé que Clari no ingresaba.
-Uy hijita, ni digas, sería terrible para tu hermana. Ella se siente tan segura y autosuficiente.

Luego del examen de admisión PUCP
-Papi, qué me dices de lo de Clarisa. Y yo que había soñado que no ingresaba.
-Creo que su determinación jugó a favor de ese resultado.

Así es, mi hermana menor ingresó a la Católica. No sólo ingresó, sino que lo hizo en el segundo puesto. Aunque nunca dudé que iba a ingresar, a pesar de mi sueño, no puedo negar que el resultado me sorprendió... nos sorprendió a todos.

Clarisita es como mi hijita -nos llevamos 13 años- y no pude contener las lágrimas de emoción y orgullo cuando me enteré de tremenda noticia. Sé que suena algo cursi, pero es que soy de las personas que no guardan sus emociones. Lloré cuando mis hermanas hicieron la Primera Comunión y la Confirmación, por ejemplo. No me da vergüenza decirlo, aunque a ellas creo que sí les da un poco de roche cuando me ven en esas situaciones.

Estoy de acuerdo con mis papás sobre Clarisa: además de inteligente es una chica muy determinada para conseguir lo que quiere. A sus 17 años es madura y responsable (sin ser cucufata) y espero que ese mismo espíritu la acompañe en esta etapa llena de nuevas experiencias. Mucha suerte 'manita.

domingo, 18 de febrero de 2007

Renovación

Ignacio, mi pequeño bebe de 2 meses se roba mi tiempo casi las 24 horas del día y no deja mucho espacio para que otras cosas (aparte de las que él cada día me presenta) impresionen mi umbral. Su evolución diaria me tiene hipnotizada. El ser madre aún me tiene perpleja. Todavía lo considero un desafío como comentaba en este post, pero ahora además pienso que es un maravilloso camino en el que, como mi chiquitito, empiezo a descubrir un mundo nuevo.

Sin embargo, para que este blog no se quede huérfano, decidí renovarlo. Gracias al post The Bloggies (part 2) de Dragón en su blog Mis otros dragones descubrí Pannasmontata, un lugar del que pude copiar este template. La adaptación fue fácil gracias a que vivo con un esposo-geek y él se emociona con estas maravillas de la tecnología y yo, no tanto. Me siento satisfecha con el resultado y espero que pronto pueda postear algo que impresione el umbral de mis sentidos.

miércoles, 24 de enero de 2007

Confieso: me atrae la frivolidad

Sí, a pesar de mi pose de intelectual, debo admitir que la frivolidad endulza mis sentidos. Prueba de ello es mi fascinación por estar enchufada non-stop a la televisión viendo la señal de E! entertainment television y similares. Incluso tengo una obsesión por no perderme eventos como los Golden Globes (red carpet incluido), el Oscar, el Miss Universo... y ay! del que me interrumpa cuando los estoy viendo.

Cada vez que reflexiono sobre el porqué de esta fascinación, no hallo respuesta racional. Se podría pensar, psicologeando, que quizá guarde envidia por la vida que llevan los ricos y famosos o tal vez, porque el mundo en el que viven lo asumo como irreal, fantástico, casi mágico... pero, sé que no es así: la vida que lleva esta gente es tan o más difícil que mi cotidiana y simple existencia.

Entonces pienso que es algo sensorial, hasta hipnotizante. Cuando veo uno de estos programas, mi razón está adormecida, desenchufada y tan sólo mis sentidos son estimulados.

jueves, 28 de diciembre de 2006

¿El lenguaje a paso de cangrejo?

Hoy mientras hacía zapping me topé con dos caras conocidas en el programa Fulanos y Menganos de Plus TV: los profesores de Lengua Castellana Biondi y Zapata. A pesar de que nunca lleve alguna clase en la universidad con ellos, todos sabíamos quiénes eran.

Recuerdo que el curso de Lengua 1 en la universidad me pareció una pastrulada (como diríamos acá a un tema que parece haber sido planificado bajo los efectos de alguna droga). Bastante distinto a lo que estaba acostumbrada en el colegio: el típico análisis sintáctico de las oraciones, la identificación de los diptongos-hiatos-triptongos o la tildación de agudas-graves-esdrújulas... este curso proponía hacer una reflexión sobre qué era el lenguaje, la lengua, el habla... super interesante.

Y ahí estaban estos dos profesores... seguían reflexionando sobre el lenguaje a propósito de la publicación de su libro La palabra permanente: Verba manent, scripta volant. Teorías y prácticas de la oralidad en el discurso social del Perú publicado por el Fondo Editorial del Congreso de la República.
* Pueden leer más sobre el libro en el blog Zona de Noticias.

Entre otras cosas, dijeron algo que llamó mi atención: si antes la expresión escrita era la norma e incluso las personas trataban de hablar como se escribe para "sonar mejor" ahora sucede todo lo contrario. El peso de la oralidad ha desplazado la "formalidad" de lo escrito y ahora casi todos prefieren escribir como hablan.

También comentaron sobre la que yo no sé si llamaría evolución o involución del lenguaje.
Explicaban que la escritura "evolucionó" de ser ideográfica (tipo jeroglífica) a tener caracteres sólo consonánticos para finalmente llegar al esquema actual de vocales y consonantes. Sin embargo, planteaban que hoy en día se está regresando al principio: la forma de comunicarnos a distancia (internet, sms) utiliza un lenguaje básicamente consonántico (leánse mensajes como TQM -te quiero mucho-, el famoso "q" que reemplaza al "que" o el "x" al "por" o "tb" al "también" por mencionar sólo algunos). Concluyendo nuevamente que la oralidad estaba "invadiendo" la norma.

Personalmente yo prefiero escribir "bien" siguiendo la norma y evitando que la oralidad se adueñe completamente de ella. Aunque muchos afirmen que el lenguaje debe adaptarse al momento y circunstancias en los que se desarrolla, yo seguiré apoyando la norma. Eso no quiere decir que esté negando lo que sucede o que no me parece que cierto tono de oralidad en un discurso lo hace más atractivo y empático con el lector. Pero, creo que me pondría de mal humor leer siempre algo escrito de forma "abreviada" cual mensaje de sms.

miércoles, 27 de diciembre de 2006

La (poca) importancia de llamarse Domingo

Esta mañana estaba dándole de lactar a Ignacio algo somnolienta mientras veía un noticiero local. Mayormente las noticias que se anuncian no llaman mi atención y en vez de ser un elemento distractor eficiente suelen adormecerme más. Sin embargo, esta mañana el noticiero transmitió un pequeño informe que logró despejarme.

Resulta que en algún pueblo de Colombia que no logro recordar (en esta parte del informe todavía estaba bajo los efectos de la falta de sueño, es más no estoy 100% segura de que fuera en Colombia, pero de todas maneras era en un país sudamericano que no erael Perú) la mayor parte de la población lleva el nombre de Domingo o Dominga.

¿Cómo así? No es pura coincidencia o un gusto especial de este nombre por parte de sus pobladores, sino el resultado de una planificada estrategia creada por un cura del pueblo. Este sacerdote no tuvo mejor idea que "castigar" a todas aquellas parejas que llevaban a bautizar a sus hijos imponiéndoles el nombre de Domingo o Dominga si es que el hijo era concebido fuera del matrimonio.

No entiendo por qué la gente del pueblo no protestó y acató silenciosamente y de manera sumisa tremenda imposición. Personalmente, considero que el nombre es algo muy importante para alguien y a pesar de que ninguno de nosotros elige el nombre que le asignan, al menos es un nombre escogido (la mayoría de las veces) con mucho cuidado y cariño por nuestros padres y adquiere un significado especial.

domingo, 24 de diciembre de 2006

El desafío de ser madre

A pesar de lo que todas las mujeres predican, creo que ninguna de nosotras está preparada física y sicológicamente para ser madre. Personalmente nada de lo que viví anteriormente lo supera. No puedo negar que es maravilloso tener a tu hijo en brazos y maravillarte por cada pequeño gesto que hace, pero también es cierto que hay momentos en que tu resistencia física y emocional es puesta a prueba. Y nadie nos habla de esto.

Todas (madres, tías, amigas, conocidas y no tan conocidas) nos atemorizan o alientan para el gran momento del alumbramiento, pero nadie nos cuenta mucho sobre qué pasa después: noches en vela, senos adoloridos, un poco de depresión, un poco de mal humor... Yo fui sometida a una césarea y aunque muchas personas me advirtieron que la recuperación era dolorosa, debo admitir que nada se compara al "dolor" de los siguientes días en casa, el de las noches en vela batallando con la lactancia. Asimismo, nada se compara con la satisfacción de ver que tu hijo va ganando peso gracias a ti y que, a pesar del dolor, quieres que se alimente a través de ti y no de un biberón.

Considero, por eso, que la maternidad es un desafío... y mi experiencia recién comienza. Te embargan una mezcla de sentimientos: alegría, impotencia, dolor, temor, angustia, amor... y uno debe aceptar que es normal sentir todo eso y a la vez no sentirse mal, culpable o rara...

Ignacio cumple hoy 18 días. Sin duda es el mejor regalo de Navidad por adelantado que he recibido. Estoy aprendiendo a ser madre y es el mayor desafío que tengo y espero con ansias, algo de temor y emoción qué otras nuevas experiencias y retos me va a dar mi hijo.

domingo, 22 de octubre de 2006

Exijo mi derecho a quejarme

Sí, soy un poco quejosa y renegona... debo admitirlo. Considero que antes de conocer a JL lo era más, pues mi mamá siempre me decía "con ese carácter nadie te va a aguantar"..., pero claro, entonces era una adolescente y quién no ha sido aunque sea medianamente insoportable en esa etapa de la vida. En esos días mi estado "renegoso" era crónico, pues incluso lo hacía sin darme cuenta y en el camino, a veces, hería a quienes más quería.

Ahora, he mejorado mucho, muchísimo, pues ya no reniego tanto. El primer paso fue darme cuenta cada vez que renegaba o que iba a empezar a renegar, y no hacerlo. Asumir que no tenía sentido. Mis nervios y los de quienes estaban a mi alrededor se sentían agradecidos. Sin embargo, a veces me pasa que no puedo controlarlo y me pregunto "¿Es que acaso no tengo derecho a renegar, aunque sea un poquito? ¿No existen situaciones que lo ameriten? ¿Sólo de vez en cuándo? ¿No existirá alguna razón científica que diga que es normal y no pasa nada?

Por ejemplo, hoy fui a un supermercado para enviar una carta por correo postal. Llegué al mostrador y segundos después dos chicas más se acercaron para que les envuelvan unos regalos. Yo asumí que como yo había llegado antes y estoy embarazada me iban atender primero, pero no... Además, pensé, lo mío (pegar una tira de estampillas) tomaría a lo sumo 30 segundos y envolver dos regalos mucho más tiempo. Traté de contenerme, pero no lo pude evitar. Debí reclamarle a la chica que atendía, pero no lo hice. En cambio, empecé a susurrarle mi queja a JL que estaba parado a mi costado. Yo sé... él no tenía la culpa, ni tenía por qué aguantarme... Él trató de hacerme entender que nada ganaba renegando. Cosa que era cierta. ¿Era cierta?

Exijo mi derecho a quejarme, aunque sea de vez en cuando... Prometo no hacerlo seguido...

viernes, 13 de octubre de 2006

A propósito del Día del Huevo

Sin duda, el huevo es un alimento importante. Uno de los más nutritivos de la naturaleza. Una poderosa arma contra la desnutrición. La FAO decidió entonces que merecía que lo conmemoremos cada segundo viernes de octubre. Y por qué no.

Personalmente, este alimento despierta en mí desde recuerdos de una niñez accidentada con la comida, hasta la revalorización de las comidas sencillas para conquistar el paladar. No por nada dice Gastón Acurio que el arroz con huevo frito es uno de los platos más exquisitos que existen.

Como decía antes, el comer huevo me traer recuerdos de mi niñez. Sí, era martirizante para mí comer cuando era niña. Más aún para mi mamá y mi nana quienes luchaban día a día para que coma. Ambas, sobre todo la última, podían pasar horas sentadas junto a mí con juegos de aviones, convenciéndome de que lo haga por mi papito, mi abuelita y toda la familia, cantando… pero nada resultaba.

Sólo había algo que no tenía pierde: el huevo pasado. Mi mamá tenía una habilidad mágica para preparar el huevo pasado en su punto: ni muy crudo, ni muy cocido. No sólo era delicioso saborear cada cucharada, sino el rostro satisfecho de mi madre por haber logrado que su hija coma y que, además, le guste.

Hace años que no como huevo pasado. Por qué, no lo sé. Quizá porque parte del ritual involucraba que mi mamá lo hiciera.

Alejada del umbral de mis sentidos...

"Either I've been missing something or nothing has been going on."
Karen Elizabeth Gordon

Sí, hace ya más de un mes que nada impresiona el umbral de mis sentidos. O quizás sea que no le he dado oportunidad para que algo lo impresione. No lo sé.

El tiempo pasa tan rápido y las hojas de mi agenda se quedan vacías. A veces, no me importa; otras, sí. Suelo no tener tiempo para pensar en eso. Los minutos se roban mi vida y yo les robo poco a ellos. Porque no me doy cuenta. Y cuando caigo en cuenta ya pasaron.

No me quejo, me perplejo (si eso existe). A pesar de que no me devolverán el tiempo que pudo ser, me regalaron uno que pasó tránquilo, cómodo. Tan suave y sutil que no sentí su movimiento.
Pero ahora, al menos por momentos, quiero ser más consciente de mi tiempo y lo que puedo hacer surgir de él. Quiero robarle hechos al tiempo, dejar abierto el umbral y esperar alguna sensación, algún acontecimiento.

domingo, 27 de agosto de 2006

Un Pino serruchador

La semana pasada, en una reunión familiar, la mayoría de los invitados nos sorprendimos cuando mi papá nos hizo escuchar unas dulces melodías tocadas con un serrucho. Irónicamente las tocaba un familiar de apellido Pino. Así es, un Pino serruchador.

Nunca pensé que la imaginación y creatividad humana hubiera podido darle esa función a tan ruda herramienta. Si alguien oyera una melodía tocada con un serrucho, no adivinaría que se trata de un serrucho. El sonido que emite es tan agudo como el de la voz de una soprano. Más que un instrumento dentro de una orquesta, el serrucho casi reemplaza la voz humana. Es increíble.

¿Cómo se toca el serrucho? Bueno, se sujeta el mango entre las piernas con el borde filudo hacia adelante. Se curva la hoja y con un arco similar al del violín se lo hace vibrar. No recomiendo intentarlo, puede ser peligroso.

El serrucho no es un instrumento nuevo en el mercado musical. Se utiliza en música folclórica en diversos países (gallega, ecuatoriana y en algunos tangos) y hasta en la reciente música electrónica.

Foto: wikipedia

sábado, 5 de agosto de 2006

Maternidad vs. profesión

Siempre pensé que la maternidad podía convivir perfectamente con el desarrollo profesional. Siempre... hasta que quedé embarazada. Es increíble que a tan solo unos meses de vivir esta maravillosa experiencia las perspectivas y prioridades que uno siempre tuvo se desdibujen y se empiecen a mezclar con otras, nuevas e inesperadas que nos desubican.

Digo inesperadas, porque nunca se me pasó por la cabeza convertirme en ama de casa, al contrario, soy una gran defensora de aquellas mujeres que luchan por su sitio en el mundo laboral, independientes y que buscan sentirse exitosas a nivel profesional. Mi madre siempre lo ha sido y la admiro por eso, así como a muchas otras mujeres.

El sábado pasado leí en la revista Somos la columna de Jennifer Llanos sobre el fenómeno de las opt-out women. ¿Qué es este fenómeno? Pues, el de mujeres que a pesar de ser exitosas o sentirse satisfechas con su carrera optan por dejarla de lado para dedicarse a criar a sus hijos. Según el artículo, es un fenómeno que crece cada vez más en el mundo. Claro, más en países desarrollados donde las mujeres tienen mas opción a hacerlo.

Creo que muchas mujeres piensan igual que yo y que, por no sentirnos socialmente discriminadas (por decirlo de algún modo), no nos hemos permitido la opción de ser amas de casa en estos tiempos. Cómo serlo después de la lucha que han librado tantas mujeres por hacernos ganar el sitio que tenemos hoy en la sociedad. Sería casi, casi una traición. Cómo abandonar también una carrera ya hecha (en mi caso, trabajo desde los 18, es decir hace unos 11 años más o menos, para llegar a donde estoy) y dejarlo todo.

Pero, como dije antes, ahora me siento desubicada. Por un lado, quisiera criar a mi futuro hijo yo sola, no dejar que una nana u otros parientes me quiten ese privilegio. No quiero perderme de nada. Pero, al mismo tiempo siento que sin mi trabajo me faltaría algo. No sólo porque me gusta, sino también porque forma parte de mi espacio de desarrollo.

sábado, 22 de julio de 2006

¿Dónde están los héroes?

Revisando, por cuestiones de trabajo, las fechas cívicas establecidas por el Ministerio de Educación me di cuenta que existen muchas dedicadas a nuestros héroes nacionales: José Olaya, María Parado de Bellido, Túpac Amaru II, José Abelardo Quiñones y muchos otros... Y me puse a pensar que, hoy en día, ya no existen esa clase de héroes en el Perú.

Claro, muchos me dirán que sí hay algunos, como la gente desinteresada que lucha por ayudar a los más necesitados y ese rollo... o que era otra época... o que están los que pertenecen a las fuerzas armadas (a propósito muchos de los mencionados en el primer párrafo no eran parte de ellas)... Pero, en serio... ¿todavía hay gente que daría la vida por su país? ¿Alguien de nosotros lo haría? Quizá suene egoísta, pero yo no. Supongo que daría la vida por mi familia... Pero, quizá no por un amigo, aunque suene durísimo y hasta me cueste decirlo... porque... ¿preferiría acaso dejar, por ejemplo, a mi hijo huérfano por tomar esa decisión?

¿Será quizá que nuestro país no está tan amenazado como lo estuvo en la época de la emancipación y lucha por la independencia? ¿Será que el mundo nos ha convertido en seres más preocupados por luchar por nuestra propia supervivencia y la de nuestra familia?

Y si pensamos en patriotismo nos viene a la mente el estar orgullosos de nuestra historia, que incluye la lucha que sostuvieron abnegados peruanos por nuestra independencia. Pero, ¿alguien ahora le recomendaría a su hijo que, ante cualquier cosa, debe morir por su país? Sé que suena poco romántico, pero yo le recomendaría que procure encontrar una vocación que lo satisfaga y que le permita vivir cómodamente. Y claro, que dentro de sus posibilidades y oportunidades, aporte con un granito de arena a mejorar su país.

¿Qué tipo de blogger eres?

No suelo postear tests, pero encontré este en un blog y me pareció interesante.
A mí, me pareció bastante acertado :)
Ya me contaran si opinan lo mismo y qué tipo de blogger son.



You Are a Pundit Blogger!



Your blog is smart, insightful, and always a quality read.
Truly appreciated by many, surpassed by only a few
.

miércoles, 19 de julio de 2006

Qué hacer cuando sobra el tiempo

Hoy una cosa extrañísima ha sucedido: acabé con todo lo que tenía pendiente en el trabajo y puedo disfrutar de una pausa. Antes de tomarla, le pregunté a mi jefa si no había algo en lo que pudiera apoyarla... y nada. Entonces, ¿ahora qué hago? Llegó el momento que tanto había esperado y no sabía qué hacer, hasta me sentía incómoda. Como alguien que llega a un lugar donde no conoce a nadie.

Inquieta por esta súbita suerte para perder un poco el tiempo, aproveché para leer mi correo, revisar algunos blogs y otras páginas web... Y lo más irónico de todo es que a pesar de que lo disfruté por unos minutos, fue efímero y aparecieron mis ganas de seguir trabajando. Me puse entonces a ordenar mi librero, cajones... ¿Por qué será? ¿Será que inconscientemente me siento irresponsable de no estar haciendo nada? ¿Será que no me puedo "desterretioralizar" (esa palabrita se me quedó grabada a partir de una clase de la universidad y aunque no estoy 100% segura de lo que significa, me parece que va perfecto para lo que siento) ¿Será que soy una afanosa marciana del trabajo, como dice mi esposo? No lo creo y hasta ahora, no encuentro explicación.

Así que hasta aquí llega este post. Ya tengo algo que hacer... y a pesar de que me siento más tranquila, sé que voy añorar después el momento de relax que llegó y quizás no lo supe aprovechar.

domingo, 16 de julio de 2006

Lo que impresiona el umbral de mis sentidos

Hace días, semanas que no encuentro un tema sobre el cual escribir largo y tendido. Y como no quiero dejar de actualizar este blog decidí hoy escribir sobre todo aquello que impresiona el umbral de mis sentidos...

La forma en que a veces sé que la vida pasa, pero olvido que yo paso por ella...
Mi extraña tendencia a la fatalidad cuando las cosas están yendo mejor que nunca...
El sentirme completamente segura de mis decisiones hoy y dudar mañana...
Lo insoportable que me pongo cuando no trabajo...
Lo complejo y fácil de llevar el matrimonio...
El no recordar a dónde fue mi poesía y no querer encontrarla de nuevo...
La preocupación, ansiedad, alegría y éxtasis de que voy a ser madre...
La facilidad conque paso horas frente al televisor sin ver un programa completo...
Mi rara fascinación por pasar horas en el espejo cortándome los horquillas del pelo...
El gusto que me da resolver la frase secreta de El Comercio...
El verme al espejo y a veces no reconocerme...
Las ganas de leer y escribir y el poco tiempo que dedico a eso...
Los maravillosos lazos que construí con ciertas personas que ahora no me preocupo por ver...
La forma poco cariñosa conque trato a veces a quienes más quiero...
La forma agresiva conque me defiendo a veces sin entender que sólo me bromean...
La sensibilidad de mi padre...
Las ganas de encontrarse y perderse de mi madre...
Las ganas de buscar la libertad de una de mis hermanas...
La madurez de mi hermana menor...
El afán que mi esposo pone en todo lo que le apasiona...
El descubrir cada día cómo nuestro amor de pareja cambia y crece...
El gusto infinito que tengo por mi soledad...
El reconocer, cada vez más, que por algo pasan las cosas...

Y a ti, ¿qué impresiona el umbral de tus sentidos?

martes, 27 de junio de 2006

De cómo la mala calidad de servicio me hace salir de quicio

Caso 1: Banco de Crédito

Me encanta el banco de Crédito. Atienden bien, tienen buenos productos. Pero, esta semana me fallaron. No se preocupen, los perdono porque ha sido la única vez.

Llegué el viernes a mi casa y tenía una constancia de visita para la entrega de una tarjeta de crédito. Claro ya se me va a vencer, pero ¿por qué no llamaron antes para coordinar la entrega? Como soy su fan, dije: "bueno... no importa". En el papel decía que debía comunicarme al teléfono tal para coordinar otra vista si es que deseaba que fuera en mi domicilio u otra dirección. Atención las 24 horas, inclusive feriados... Ah genial, pensé... Les diré que mejor me la lleven a la oficina.

Llamo el sábado al teléfono citado y me atiende un chico: "A través de esta vía sólo podemos coordinar la entrega a su domicilio o a una agencia, si usted desea que sea remitida a otra dirección debe llamar de lunes a viernes". "Es que como aquí dice que las coordinaciones son las 24 horas, inclusive feriados y sólo indican este número...", le dije. "Ah, sí pero..." y volvió a repetir su rollo. Grave error de comunicación. Y cuando llamé hoy, luego de dar todos mis datos me dijeron: "Ah... la voy a pasar con el área de coordinación de entrega de tarjetas" , área a la cual tuve que repetir todos mis datos nuevamente... ¿Por qué no dan de una vez este teléfono?

Caso 2: Wong

Lo siento, pero no soporto los supermercados Wong. Hay gente que le encanta y la respeto. Respeto también el hecho de que sea una empresa peruana exitosa. Pero, soy fan de Plaza Vea. Bueno, cada quien tiene sus gustos. Me gusta este hipermercado porque ofrece una mayor variedad de productos, el espacio es inmenso (no me choco con nadie) y el servicio nunca me ha defraudado. Me gusta Plaza Vea porque no tengo que hacer cola para pedir el tocino porque ya viene en paquetitos, porque ellos tuvieron la genial idea (antes que Wong) de que las frutas y verduras se pesaran en las cajas y porque la mayoría de gente va a comprar y no a pasear. Supongo, que tengo el perfil del público objetivo de uno y no de otro. Pero, más allá de eso, no sé si por recontra piña, he tenido varias malas experiencias de servicio con quienes han sido premiados hace poco por ello.

A pedido de Jorge Luis, empezamos a hacer nuestras compras por Internet y el único supermercado que ofrece este servicio es Wong. Accedí, a regañadientes, pues soy bastante fiel a las marcas que consumo, pero ofrecía bastantes ventajas: no tenía que moverme de mi casa, ni ayudar a subir las bolsas. Claro, que de todas maneras debía estar el domingo a cierta hora en mi casa y disponible siempre al teléfono para absolver sus dudas. Hubo un par de veces o más que no llegaron a la hora, bueno ya, los perdono. Una vez me trajeron un producto que no había pedido... bueno... Quizá suene exagerado y quizás sea que llevé muchos cursos de Comunicación Empresarial y me llegan los defectos en el servicio o quizás era porque me habían obligado a ser consumidora de Wong. Hasta que llegó el día en que me sacaron de quicio. Hicimos las compras un día antes y en su página web aparece como horario de reparto de 10 a.m. a 9 p.m. Lo pusimos para las 10, no; 11, no; 12, no; 1... por fin (y no era la primera vez) No me resistí y llamé a preguntar por qué ponían una disponibilidad de horario desde tan temprano si siempre atendían después de las 12... La señorita me dijo: "Es que hay más pedidos antes". ¿Ustedes creen realmente que haya tanta gente que compra por Internet? Yo lo dudo o quizás sea verdad. La verdad, poco me importaba: yo quería regresar a Plaza Vea.