A pesar de lo que todas las mujeres predican, creo que ninguna de nosotras está preparada física y sicológicamente para ser madre. Personalmente nada de lo que viví anteriormente lo supera. No puedo negar que es maravilloso tener a tu hijo en brazos y maravillarte por cada pequeño gesto que hace, pero también es cierto que hay momentos en que tu resistencia física y emocional es puesta a prueba. Y nadie nos habla de esto.
Todas (madres, tías, amigas, conocidas y no tan conocidas) nos atemorizan o alientan para el gran momento del alumbramiento, pero nadie nos cuenta mucho sobre qué pasa después: noches en vela, senos adoloridos, un poco de depresión, un poco de mal humor... Yo fui sometida a una césarea y aunque muchas personas me advirtieron que la recuperación era dolorosa, debo admitir que nada se compara al "dolor" de los siguientes días en casa, el de las noches en vela batallando con la lactancia. Asimismo, nada se compara con la satisfacción de ver que tu hijo va ganando peso gracias a ti y que, a pesar del dolor, quieres que se alimente a través de ti y no de un biberón.
Considero, por eso, que la maternidad es un desafío... y mi experiencia recién comienza. Te embargan una mezcla de sentimientos: alegría, impotencia, dolor, temor, angustia, amor... y uno debe aceptar que es normal sentir todo eso y a la vez no sentirse mal, culpable o rara...
Ignacio cumple hoy 18 días. Sin duda es el mejor regalo de Navidad por adelantado que he recibido. Estoy aprendiendo a ser madre y es el mayor desafío que tengo y espero con ansias, algo de temor y emoción qué otras nuevas experiencias y retos me va a dar mi hijo.