Hoy mientras hacía
zapping me topé con dos caras conocidas en el programa
Fulanos y Menganos de
Plus TV: los profesores de Lengua Castellana Biondi y Zapata. A pesar de que nunca lleve alguna clase en la universidad con ellos, todos sabíamos quiénes eran.
Recuerdo que el curso de Lengua 1 en la universidad me pareció una
pastrulada (como diríamos acá a un tema que parece haber sido planificado bajo los efectos de alguna droga). Bastante distinto a lo que estaba acostumbrada en el colegio: el típico análisis sintáctico de las oraciones, la identificación de los diptongos-hiatos-triptongos o la tildación de agudas-graves-esdrújulas... este curso proponía hacer una reflexión sobre qué era el lenguaje, la lengua, el habla... super interesante.
Y ahí estaban estos dos profesores... seguían reflexionando sobre el lenguaje a propósito de la publicación de su libro
La palabra permanente: Verba manent, scripta volant. Teorías y prácticas de la oralidad en el discurso social del Perú publicado por el Fondo Editorial del Congreso de la República
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* Pueden leer más sobre el libro en el blog Zona de Noticias.
Entre otras cosas, dijeron algo que llamó mi atención: si antes la expresión escrita era la norma e incluso las personas trataban de hablar como se escribe para "sonar mejor" ahora sucede todo lo contrario. El peso de la oralidad ha desplazado la "formalidad" de lo escrito y ahora casi todos prefieren escribir como hablan.
También comentaron sobre la que yo no sé si llamaría evolución o involución del lenguaje.
Explicaban que la escritura "evolucionó" de ser ideográfica (tipo jeroglífica) a tener caracteres sólo consonánticos para finalmente llegar al esquema actual de vocales y consonantes. Sin embargo, planteaban que hoy en día se está regresando al principio: la forma de comunicarnos a distancia (internet, sms) utiliza un lenguaje básicamente consonántico (leánse mensajes como TQM -te quiero mucho-, el famoso "q" que reemplaza al "que" o el "x" al "por" o "tb" al "también" por mencionar sólo algunos). Concluyendo nuevamente que la oralidad estaba "invadiendo" la norma.
Personalmente yo prefiero escribir "bien" siguiendo la norma y evitando que la oralidad se adueñe completamente de ella. Aunque muchos afirmen que el lenguaje debe adaptarse al momento y circunstancias en los que se desarrolla, yo seguiré apoyando la norma. Eso no quiere decir que esté negando lo que sucede o que no me parece que cierto tono de oralidad en un discurso lo hace más atractivo y empático con el lector. Pero, creo que me pondría de mal humor leer siempre algo escrito de forma "abreviada" cual mensaje de sms.